Colegio MM. Dominicas Vistabella
 04·11·2019

Después de más de cuatro décadas dedicándome a la docencia, mi pasión y vocación, en el Colegio MM. Dominicas Vistabella ha llegado el momento de cambiar el rumbo de mi vida. Dedicarme a otras cosas y disfrutar del tiempo libre: Me jubilo.

 Quiero aprovechar esta oportunidad para dar tiempo a las personas que con paciencia y cariño me han ayudado a seguir adelante. A mi familia, en especial a mis hijos: Oscar y Jesús, y a mis nietos: Daniel y Elena, a quienes quiero compensar por todos estos años de escasa dedicación. Este tiempo es un regalo que tengo que gestionar bien para sacarle el máximo provecho y disfrutarlo como se merece, y esto se lo debo a la vida.

 Muchos me preguntan que siento en estos momentos después de tantos años formando parte de esta Comunidad educativa. Es una respuesta complicada pues no es racional y expresar sentimientos nunca es sencillo. ¿Estoy contenta?, sin duda, ¿Estás triste?, muchísimo. Es una mezcla de emociones contrapuestas. Lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que llego al final de esta etapa de mi vida profesional sintiéndome plena y realizada. Creo que aquel que da todo lo que tiene, que se esfuerza al máximo, ya ha cumplido tanto con los demás como consigo mismo. Me he esforzado por enseñar, por educar, a todos y cada uno de los alumnos/as que tomaron clase con esta humilde profesora. Espero que ellos tengan el mismo grato recuerdo de esta maestra, tan seria, pero a la vez tan cercana.

Es ahora cuando me viene a la mente esas palabra de un referente de nuestra profesión; Don Bosco. “La educación es cuestión de corazón”; las relaciones interpersonales son la clave en la educación y se alcanza la excelencia cuando esta se lleva a cabo de persona a persona. Es este el discreto consejo que le puedo dar a todos mis apreciados compañeros; mirad a vuestros alumnos/as con los ojos del corazón. 

 Me voy tranquila por dejar el relevo en vuestras capaces manos y contenta de haber realizado mi labor de maestra, palabra que me sale del corazón por su gran significado. He dado todo cuanto tenía y era capaz, siempre esforzándome en transmitir a mis alumnos/as el sentido de la responsabilidad, del respeto y del trabajo bien hecho. Todo esto acompañada por nuestro MAESTRO, el cual pone en nosotros cantidad de dones y cualidades que debemos potenciar y poner al servicio de los demás.

 Por haber confiado en mi para poder llevar a cabo esta labor, doy las gracias a la Congregación MM DOMINICAS VISTABELLA y a su Equipo Directivo, en especial a la Madre Rosa, a mis compañeros; a los que están y a los que ya se han ido, por su complicidad, por su respeto, por sus muestras de cariño y por su apoyo, A los padres de todos mis alumnos/as y como no, a mis niños/as, como siempre decimos; por despertar en mi la ilusión y las ganas de seguir.

  Vaya por delante mi infinita gratitud a todos. Al irme, me llevo lo mejor, olvido los pequeños sin sabores, pido perdón por mis errores y reitero el orgullo de haber dejado mi huella en este Colegio, al que siempre llevaré en mi corazón.

Gracias… y hasta siempre.
                                                                        Valentina Luis.