Colegio MM. Dominicas Vistabella
 

Padre Cueto

José Cueto nace en Riocorvo (Cantabria) en 1839. Su familia era humilde y profundamente religiosa. Hace sus primeros estudios con el cura párroco de su pueblo. Ingresa en los dominicos, en el convento de Ocaña, tomando el hábito en septiembre de 1857. Fue ordenado sacerdote en 1864, recibiendo el mismo año el grado de doctor en Teología.

Durante nueve años estuvo en Ocaña dedicado plenamente a la predicación. Pasa después a la Universidad de Manila, donde desempeña el cargo de vicerrector. Regresa de nuevo a España, enseña en Ávila y es nombrado después vicerrector del convento de Ocaña. Al quedar vacante el obispado de Canarias, el Padre Cueto es nombrado Obispo en 1891. En una de las pastorales decía: “no hablemos de falta de amor entre los hombres por diferencias de clases, sexo, raza o religión; la caridad se extiende a todos porque en todos existe su principal fundamento: la capacidad de ver a Dios en si mismo”. 

Cuando el Padre Cueto llega a Canarias nota una gran escasez de comunidades religiosas. En 1895 funda la Congregación de DOMINICAS MISIONERAS DE LA SAGRADA FAMILIA con la misión de formar a las jóvenes canarias de la época. La forma de actuar del Padre Cueto fue siempre “VER LO BUENO Y SER CIEGO PARA LO MALO”.

 
  

Madre Pilar

M ª Dolores Prieto Vidal nace en Granada el 12 de marzo de 1863. A los 14 años muere su padre y pasa a vivir con su abuela. Llegó a Canarias siendo aún religiosa de la Congregación de Cristo Rey, en 1891. Pasan algunos años con muy poca comunicación con su Congregación y con mucha escasez económica. El Padre Cueto las ayuda y llegan a conectar con el espíritu del mismo, lo que les lleva a querer ser Dominicas. En 1895 pasan a ser “Dominicas de la Enseñanza” las 12 religiosas que, en espíritu, ya lo eran. 

Mujer de fuerte personalidad, líder nato, la Madre Pilar expande la Congregación por La Laguna y La Palma, encontrando apoyo en el Padre Cueto. Es elegida en 1908, Superiora general, perfilándose la Congregación con el nombre de “Dominicas Misioneras de la Sagrada Familia”. 

Como dominica intentó responder a las necesidades de su entorno al máximo, ofreciendo “una educación cristiana a la juventud”. Su finalidad: llevar la formación y promoción humana de la mujer a todos los niveles. 

Ella abre un camino al estilo de Domingo de Guzmán. Sigue el ejemplo del Padre Cueto y nos deja una vida de entrega y de respuesta a la Palabra y a las necesidades de su tiempo. Muere a los 47 años, el 5 de enero de 1910.